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CUBA-USA
La audacia de una
Revolución
Testigo y protagonista, Ramón
Sánchez-Parodi, ahora publica un libro donde analiza
aspectos sobre las relaciones entre ambos países
Por:
MARTA G. SOJO (inter@bohemia.co.cu)
Fotos: EDUARDO LEYVA BENÍTEZ
(foto@bohemia.lco.cu)
(01 de
junio de 2011)
Ramón
Sánchez-Parodi Montoto
fue jefe de la Sección de Intereses
de Cuba en Washington desde el
primero de septiembre de 1977
hasta abril de 1989
Lo consideran un analista
agudo de la política de Estados Unidos. Reconocimiento que
se ha ganado por su larga data dedicado al estudio de las
problemáticas de esa nación y, al propio tiempo, por su
experiencia en la labor diplomática, una gran parte de ella
en Washington D.C., como jefe de la Sección de Intereses de
Cuba.
Cuba-USA, Diez
tiempos de una relación es el libro en
el cual cuenta las razones profundas de la interrelación
entre ambas naciones. Su testimonio es un minucioso examen,
con un gran contenido informativo y existencial adquirido en
su labor durante 12 años en la capital norteamericana.
Ramón Sánchez-Parodi
Montoto, tiene en su haber la participación en el proceso de
negociaciones que dio lugar al establecimiento de las
llamadas secciones de intereses en cada país. Con
posterioridad, fue viceministro de Relaciones Exteriores,
embajador de Cuba en Brasil y vicedirector de la Oficina del
Programa Martiano, bajo la dirección de Armando Hart Dávalos.
Como periodista y escritor ha publicado artículos en el
periódico Granma, y en otras editoriales nacionales
e internacionales.
En el presente volumen —como
se explica en su contraportada— trata con particular
atención el tema del diferendo bilateral;
apoyándose en documentos y sus vivencias personales,
profundiza en la hostilidad del imperio yanqui y la
contrapartida de un pueblo que se resiste a tal dominio, con
un sentimiento sintetizado en su disyuntiva de Patria o
Muerte.
-¿Cuál es la
tesis que quiere fundamentar en su libro sobre las
relaciones entre los dos países?
La
editora Ocean Sur publicó
Cuba-USA, diez tiempos
de una relación, obra escrita
por Sánchez-Parodi
-El elemento esencial y
clave de esto es destacar que, a diferencia de lo que se
dice comúnmente, que las relaciones entre Cuba
y Estados Unidos están malas a partir del
triunfo de la Revolución, la realidad es
que lo están desde que ellos surgieron como nación
independiente, por más de 200 años, debido a la persistencia
del interés de las fuerzas dominantes, tanto las de antes,
como después, de ejercer un control sobre Cuba, incluso de
apoderarse físicamente de la Isla. Esa es la tesis central.
-¿Considera que
José Martí pronosticó el futuro que se nos avecinaba en lo
referente a nuestro trato con los gobiernos norteamericanos?
-No es que
Martí avizoró el futuro. Es que determinó claramente
cuáles eran las raíces de los problemas y los retos que
representaron para los países de América Latina y para la
propia Cuba el proceso de independencia del poder colonial.
Y en el caso de Cuba muy concretamente basado en las
experiencias de la
guerra de los 10 años, la necesidad de lograr la unidad
y el concurso de todas las fuerzas del país para la lucha
por la independencia. Creo que ese es uno de los más
importantes aportes que el Apóstol brindó.
Martí pudo desentrañar los orígenes, las
condiciones, las circunstancias y las perspectivas de que
Estados Unidos ejerciera lo que después hemos conocido como
un dominio y una política imperial, en el sentido moderno,
que posteriormente fundamentó ya de otra manera el propio
Lenin.
“En tercer lugar pudo
prever la importancia que tenía para América Latina la
independencia de Cuba, frustrada en gran medida a finales
del siglo XIX y principios del XX, por la intervención
norteamericana en la guerra hispano-cubana; con el poder
revolucionario se ha manifestado la importancia que ha
tenido nuestro país para cerrarle el camino a las ambiciones
imperiales de EE.UU. en nuestro continente”.
-Han pasado 10
presidentes norteamericanos desde el primero de enero de
1959 y nunca se han logrado restablecer las relaciones
plenas. ¿Podría todavía Obama ser la excepción para el
cambio?
-No sé si Obama pueda ser
la salvedad. Lo que sí está claro es que si no hay cambio
Estados Unidos está abocado a un fracaso total después de 50
años y 10 presidentes. No tiene otra opción que modificar su
política. Obama, en todo caso, tiene la oportunidad de
producir ese cambio, pero no sé si malgastará esa
oportunidad; hasta ahora no parece muy decidido a hacer la
corrección ineludible.
-¿Por qué estima
que bloquear y aislar a Cuba constituye un gran error en la
política estadounidense?
La
política exterior de Cuba revolucionaria ha
tenido una connotación internacional que desborda
su pequeñez insular, debido a la audacia con que
ha defendido la plena soberanía, la independencia
y la integridad de la nación
-Entre otras cosas porque
ha fracasado totalmente en cuanto a sus pretensiones de
dominación y de ejercer influencia en Cuba en todo. Es un
error también porque ha marcado y ha creado dificultades a
Estados Unidos en sus propias relaciones con América Latina,
ya que intentaron sumar a los gobiernos del área a sus
ataques contra la Isla, algo que en un momento determinado
lograron, pero al final ha sido un error, que les ha
impedido desarrollar una relación constructiva con todos los
sectores hispanoamericanos y del Caribe.
“En la serie televisiva
Las Razones de Cuba se han estado dando algunos
elementos de cómo han tratado de aferrarse a la política de
hostilidades, pero esta constantemente ha ido naufragando,
pensando a partir de cada fracaso una nueva modalidad, y
todas los llevan al mismo desenlace. En estos momentos están
aislados. Por tanto, lo único que les queda es cambiar esa
política. Si no la cambian perderán posibilidades de ejercer
una influencia beneficiosa en el desarrollo con el resto de
las naciones en este continente.
“Ese es el estado en que
se encuentra la situación en estos instantes; no tienen otra
solución que cambiar posturas, pues no cambiarlas significa
seguir hundiéndose en el pantano de la incapacidad y la
impotencia.”
-¿Acaso
permanecen aferrados a la teoría de que al morir los
dirigentes históricos de la Revolución otro gallo cantará?
-Ya ni esa teoría la
pueden sustentar, porque está claro que en el presente el
Comandante en Jefe no ocupa cargos en la estructura del
Gobierno y Estado cubanos y nada ha pasado. El proceso
entra en una nueva etapa acorde con estos tiempos. Una
muestra la vemos en el desarrollo del Sexto Congreso
del Partido. Y también, en la nueva hornada de
dirigentes jóvenes, que ya es un hecho real, no del futuro.
Así que ese momento pasó. La Revolución, al contrario, se
fortalece en estas nuevas circunstancias.
-Usted afirma en
el libro que se está dando la pérdida de
capacidad de Estados Unidos de ejercer una política
imperial. ¿Razones?
Sánchez-Parodi
tiene el proyecto de redactar
una serie sobre las elecciones presidenciales
estadounidenses en 2012
-El poder imperial
estadounidense, no hay duda, está en declive. Hoy mismo leía
una entrevista en la cual Noam Chomsky hablaba en esos
términos: cómo su nación ha perdido esas capacidades desde
el fin de la II Guerra Mundial, cuando su economía
representaba el 50 por ciento de la mundial. Ahora, donde
único le queda una preponderancia es en el sector militar.
Pero, como apuntara Fidel Castro, es prácticamente suicida
el que pretenda utilizar todo el poderío nuclear para
ejercer su poder imperial. Algo que pondría en peligro la
existencia de la humanidad. Por lo tanto, la sensatez es el
único camino abierto, y reconocer las realidades del mundo
actual y la necesidad de abandonar esas ambiciones
hegemónicas que las fuerzas dominantes tratan de ejercer.
-Durante 12 años
dirigió la Sección de Intereses de Cuba en Washington. ¿Cuáles
cree que fueron los momentos más difíciles o conflictivos?
-Yo no diría que hubo uno
más que otro, sino que todos han sido parte inseparable e
integral del mismo proceso; todos fueron trascendentes y de
mucho peso en esta experiencia.
-Lleva muchos
años de diplomático. ¿Considera que eso le dio la
oportunidad de presenciar o participar en circunstancias
especiales?
-Creo que todos hemos
estado en momentos especiales en la historia de Cuba. El
haber vivido el proceso revolucionario es haber podido tener
una experiencia de lo que es una revolución profunda, una
revolución que ha sabido resistir al enemigo poderoso del
mundo en toda la historia. En la diplomacia y fuera de la
diplomacia creo que todos hemos tenido la honra y el gran
aprendizaje de haber vivido dentro de este proceso.
-En su criterio,
¿cuáles han sido las batallas diplomáticas más importantes
de Cuba en la ONU y en Washington?
-Girón,
la
Crisis de Octubre, la defensa de nuestra independencia
en momentos en que EE.UU. nos ha amenazado con usar hasta el
arma nuclear… Todos han sido instantes trascendentes,
batallas importantes, pero no más importantes unas que otras;
todas han sido necesarias, y han desempeñado su papel en
mantener la independencia, la integridad y la soberanía.