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DIPLOMACIA IMPÚDICA
Por Manuel E. Yepe
Evidentemente, la diplomacia estadounidense no conoce el
pudor. Lo demuestra constantemente.
En días recientes, el Departamento de Estado, en Washington, hizo
público su décimo informe anual sobre trata de personas, con su ya
habitual selección de gobiernos virtuosos y canallas, según acaten o no
los dictados de Washington en la materia.
La única sorpresa fue que, en esta ocasión, el “juez” decidió incluirse
entre los 177 evaluados y resultó escogido como máximo cumplidor, en la
primera categoría,…¡el gobierno de Estados Unidos!
El gobierno “ejemplar” fue escoltado en la premiación por casi todos los
de Europa junto a los de Colombia, Corea del Sur, Australia y Canadá,
porque “cumplen totalmente con el Acta de Protección de las Víctimas del
Tráfico Humano”.
Hay una segunda categoría de países “bajo vigilancia” que, si bien no
cumplen con las normas mínimas de la ley estadounidense de protección a
las víctimas de la trata de personas (TVPA, por sus siglas en inglés),
están haciendo "esfuerzos significativos" para combatir la trata de
personas. Allí están, junto a la mayoría de los países del tercer mundo,
países en desarrollo con grandes
economías, como China, India y Rusia, así como los sometidos a ocupación
militar (Irak y Afganistán). A estos países se les supone convocados a
tratar de lograr, en la próxima evaluación, el premio de la zanahoria ,
alternativo del garrote.
En una tercera categoría o “lista negra”, aparecen 13 países “malvados”
que abarca a los “enemigos” de Estados Unidos y los “sancionados”,
permanentes o circunstanciales, que no respetan las directivas que
formula Estados Unidos sobre trata de personas.
Cuba, como es habitual, está incluida en esta “lista negra”. Los demás
son Irán, Corea del Norte, Zimbabue, Congo, Sudán, Eritrea, Mauritania,
Papúa Nueva Guinea, Myanmar, Arabia Saudita, Kuwait y República
Dominicana.
Los argumentos para la inclusión de Cuba en la lista negra han sido
siempre los que estén en boga de la sempiterna campaña mediática y
diplomática de difamación contra la isla que sirve a la superpotencia de
justificación para el bloqueo económico que mantiene hace más de medio
siglo contra Cuba y que cada año recibe una casi unánime condena de la
Asamblea General de Naciones Unidas.
Pero, esta vez, el odio que refleja el Departamento de Estado en sus
ataques fue demasiado lejos en su ceguera.
En esta ocasión, tuvo la osadía de acusar a Cuba de ser “fuente de niños
sujetos del tráfico de personas, sobre todo para su explotación sexual
comercial dentro del país". Y esto lo manifiestan justamente cuando el
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) acababa de
reconocer que “los resultados positivos en importantes indicadores
referentes a la protección de la infancia en los últimos años alcanzados
por Cuba, la convierten en el país de América Latina con mejor calidad
de vida para los niños.”,
Tampoco contribuyó a esta grosera ofensa al pueblo cubano la casi
simultanea divulgación por el Departamento de Justicia de Estados Unidos
de una información que indica que hay en la actualidad unos 293 000
jóvenes norteamericanos que son victimas potenciales de las redes de
prostitución en Estados Unidos y que la gran mayoría de ellos son niños
en fuga o echados de su casa por los propios padres y que viven en la
calle.
El texto oficial revela que entre los niños y adolescentes que viven en
la calle en Estados Unidos “el involucramiento en la actividad sexual
comercial es un problema de proporción endémica”.
Según el Departamento de Justicia, aproximadamente el 55% de las
muchachas de la calle en Norteamérica se dedican en la prostitución
formal y de ellas, el 75% trabaja con un proxeneta en servicios de
“escoltas” y de masajes, en clubes privados, congresos y viajes de
turismo.
El promedio de edad de las muchachas víctimas de la prostitución es de
12 a 14 años mientras los muchachos son de 11 a 13, señala el informe
del Departamento de Justicia de EE.UU.
El país que se auto elige paladín de las víctimas de la trata de
personas en todo el mundo acoge cada año millares de mujeres y varones
jóvenes de cualquier parte del mundo para alimentar su próspera
industria pornográfica y sus burdeles “on line”.
Mientras tanto, reprime con crueldad la inmigración económica estimulada
por el intercambio desigual y la explotación capitalista, a veces
calzados con tratados de integración asimétrica impuestos a países
subdesarrollados en beneficio de las grandes corporaciones.
Cuba
rechazó categóricamente las calumnias del informe sobre trata de
personas del Departamento de Estado y señaló que tales falacias ofenden
profundamente al pueblo cubano. “En Cuba no existe la trata sexual de
menores, sino un desempeño ejemplar en la protección de la niñez, la
juventud y la mujer. Cuba no califica ni como país de origen, ni de
tránsito, ni de destino de este flagelo. La legislación y las medidas
adoptadas en esta esfera nos colocan entre los países de la región con
normas y mecanismos más avanzados en la prevención y combate a la trata
de personas”.
Junio
de 2010.
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